«2006 fue el año de la recuperación y la consolidación. 2007 tiene que ser el ejercicio de la expansión tras un pequeño bache». El pensamiento en voz alta del presidente de la patronal azulejera Ascer, Fernando Diago, tuvo su reflejo ayer en el jornada inaugural de Cevisama.
El certamen se ha convertido en la cita más importante del calendario ferial valenciano y las empresas participantes -1.200 expositores en total-echan el resto para presentar una oferta basada en la calidad, el diseño y los productos innovadores.
La industria cerámica española, concentrada en más de un 95% en la provincia de Castellón, representa el 21% de la cuota de comercio mundial, todavía alejada de Italia -primer productor internacional-. Por detrás llega la locomotora china, que en su línea de bajos costes traducidos en precios asequibles, se está introduciendo en mercados como Estados Unidos, hasta ahora foco de negocio para las empresas de la Comunidad.
Ante esta tesitura, Fernando Diago aboga por un futuro a corto plazo marcado por el posicionamiento en el sector de la calidad. No se trata, pues, de luchar por obtener mayor producción -situada en el entorno de los 650 millones de metros cuadrados-, sino de mantener estos niveles y, por contra, poder incrementar los precios.
Para ello, las empresas del sector no escatiman en inversiones para ofrecer nuevos productos. Precisamente, uno de los lemas de Cevisama refleja esta inquietud de la industria azulejera por ser «Los primeros en tener lo último».
Desde sistemas de pavimentos cerámicos para evitar caídas a los viandantes hasta encimeras de cuarzo a prueba de bacterias, pasando por azulejos personalizados con la imagen de los clientes, el certamen se ha convertido en un escaparate de primer magnitud que demuestra que la cerámica es algo más que el tradicional revestimiento de las cocinas y cuartos de baño.
Los organizadores de Cevisama pretenden que la apuesta por la calidad se traslade, en términos cuantitativos, al número de profesionales que acudan al certamen, el segundo de mayor importancia del sector tras el italiano Cersaie.
El reto pasa por superar la cifra de 12.000 compradores extranjeros procedentes de 140 países que en la anterior edición pasaron por lo tornos de Cevisama.
A tenor de las primeras impresiones de la jornada de ayer el reto resulta asumible. En este sentido, los profesionales asiáticos y de los Emiratos Árabes ya se dejaron ver ayer por las instalaciones de Feria Valencia.
La trascendencia del certamen se comprobó por el amplio respaldo institucional, encabezado por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, quien calificó el sector cerámico como «clave» para la economía regional y su balanza exterior. El jefe del Consell ensalzó a una industria que «marca las líneas de cómo afrontar los retos de la globalización». Frente al despliegue de las instituciones valencianas, el Gobierno central cumplió el trámite con la presencia del delegado en la Comunidad, Antoni Bernabé, y el secretario general del Ministerio de Vivienda, Javier Ramos.
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